BIENVENIDO
A MEDIDA QUE YO CAMBIE, VERÉ AL MUNDO CAMBIAR.
LA LUZ HACE EL TRABAJO
No tengo que hacer absolutamente nada, porque la Luz hace el trabajo.
No tengo que hacer nada pues no necesito nada. Nada que yo haga puede ayudarme en ninguna forma que yo pueda organizar por mi mismo.
Incluso el como permitir que la Luz haga el trabajo en lugar de mi, tampoco me corresponde, porque la Luz hace el trabajo.
Sólo debo estar alerta a mi realidad, pues la Luz es mi identidad.
Gracias por tirarme de la oreja cada vez que me defiendo.
Sirvo a la Luz y ella sabe como servir a Dios.
La Luz hace el trabajo. Da un paso atrás y verás el espectáculo más luminoso que jamás hayas visto antes.
PARA DE MENTIR. TE ESTOY VIENDO...
No hay en todo el universo nada que temer. No hay nada que pueda producir ningún efecto en ti que no sea Aquel que Creó tu mente a Su semejanza.
No puedes huir de la inevitable sanación de todos, absolutamente todos tus pensamientos. Aquel que te creo, te creó sano. Tú, que creaste la posibilidad, la probabilidad, los opuestos, los matices y las partes, no puedes sostener esas ideas eternamente tal como Dios sostiene las suyas en su propia mente. Tú eres una de esas Ideas que Él tiene en su propia mente. Nada ni nadie puede cambiar eso. Nadie. Eres completamente libre de ser quien eres ahora mismo. Ahora! Ahora! Que te lo impide? Que matiz, sombra, parte de lo que ves en Dios te lo impide? Jajajaja.
No existe ninguna razón por la que seguir siendo humano. No hay ninguna razón por la que seguir en este lugar. Suéltalo, suéltalo. Incluso el valor o el motivo más elevado que tú le hayas dado en nombre de Dios, es una cadena para tu mente. Suéltala. No estamos haciendo nada aquí. Este mundo que ves es un chiste muy malo de lo que tu mundo real es.
¿Porque no jugamos a ser quienes somos, tal como Dios nos Creó?
SOLO MIS PENSAMIENTOS PUEDEN AFECTARME
Esta idea es mi liberación. ¿Sólo sufro debido a mis ideas, mis opiniones y mis pensamientos?
¡Genial!
Ahora sólo es necesario que me entrene a pensar tal como piensa alguien que sólo piensa Amor. Así sólo seré amado.
Dios es la mente que sólo piensa Amor. Por eso soy hijo del Amor. Por eso sólo puedo amar y experimentar amor.
Vivo en mi mente. Dentro de ella, experimentando únicamente mis propios pensamientos representados en formas y figuras aparentemente fuera de mí por miedo a ser totalmente amado. Vivo dentro de mi mundo de miedo al Amor, viviendo aquello que pienso y acusando a los demás de lo que veo, siento y pienso.
¿Que estoy pensando ahora? No importa, lo que importa es que puedo dejar de pensarlo si así lo deseo. ¿Me hace feliz? Si la respuesta es no, para que seguir pensándolo si la fuente de lo que pienso sigo siendo yo?
No hay nada fuera de mí. No existe nadie a fuera de mí. Es imposible que vea la mente de otro. Sólo puedo ver la mía.
¡El universo entero esta en mi mente! ¿Por que no experimentarlo? ¿Porque no aceptar mi mente completamente? ¿Qué es lo que vale tanto la pena como para distraerme de tal experiencia? NADA!
TODO ESTÁ EN MI MENTE!!!

SI PADRE
En estos momentos donde la realidad empieza a mostrarse de forma tan evidente ante los ojos de aquellos que quieren ver, sólo siento mi deseo irresistible de unirme a ella; de ser parte de ella.
No quiero formar parte de nada más. No deseo otra cosa que ver y ayudar a ver. Un mundo nuevo se alza ante mí. Dios me está llamando. NO puedo resistir más mi respuesta.
Gracias Padre. Te amo con todo mi Ser.
ATREVETE A AMAR
¿Te has permitido alguna vez Amar?
¿Has experimentado alguna vez el puro amor de Dios?
¿Sabes que cada instante en el que te encuentras está diseñado para que ames tal como Dios ama, sin importar con quien estás, donde estás o lo que esté ocurriendo?
¿Sabes que tu identidad Verdadera depende de si amas o no?
Me he inventado un personaje con la intención de evitar sentir lo que Dios siente por mi. Un personaje que ha aprendido una forma de amar de varias formas y una forma de ser amado de varias maneras.
¿Cómo puedo ser amado de varias maneras o amar de varias formas si sólo existe un amor?
¿No será que tengo un grabe problema de percepción?
Jesús me está enseñando a Amar a través de Un Curso de Milagros y su aplicación en cada uno de los instantes en los que me encuentro. Es fascinante la aventura y honestamente, completamente necesaria para mí.
No hay nada más que valga la pena. Te lo puedo asegurar. Creerme que puedo ahorrarte muchísimos años de esfuerzo tratando de encontrar algo que te haga sentir feliz dentro de este mundo. Renuncia a la búsqueda ahora y céntrate en sentir lo que Dios siente por ti o por aquel al que intentas perdonar o por aquel al que tratas de caerle bien o por aquel que quieres que te entienda.
Sólo existe un solo Ser fruto del Amor. No somos formas distintas de un mismo Amor que se unen para completarse. No somos matices distintos de una gama en la que se expresa el Amor. Somos un aspecto perceptible de un Amor que no se percibe sino que ES.
POR ENCIMA DEL CAMPO DE BATALLA
Cuando me percibo en un cuerpo, ahora puedo reconocer que no es algo fortuito; sé que esa ha sido mi decisión. Sé que es el resultado de temer a Dios y mi intento de protegerme de lo que ahora percibo como una amenaza, pues sólo en Dios la seguridad y la paz están aseguradas. Esta idea, irremediablemente se extiende a todo lo que percibo, mostrándome así, un mundo del cual debo protegerme.
El conflicto es su resultado. No hay momento en este mundo en el que no esté en conflicto. Sólo a través de usar los anestésicos que este mismo mundo me ofrece puedo dejar de sentirlo. Pero no sentirlo para mí ya no significa que el conflicto no esté ahí.
He decidido dar valor a mis propias defensas y te he puesto a ti en mi misma condición. Yo protegido en mi cuerpo con mi forma de percibir y tú en el tuyo. El conflicto está servido. Dos cuerpos, dos opiniones y un único propósito que no se percibe: el miedo al AMOR ¿Qué puedo hacer ahora?
Olvídate de la batalla. Acéptala como un hecho y luego olvídate de ella.
¿Estoy realmente dispuesto a soltar todas mis interpretaciones, todo lo que yo creo ser, todo lo que yo creo que tú eres ahí a fuera?
No sigas estando en conflicto, pues sin ataque no puede haber muerte. Tenerle miedo a Dios es tenerle miedo a la vida, no a la guerra. Sin embargo, Dios sigue siendo el único refugio. En Él no hay ataques, ni el Cielo se ve acechado por ninguna clase de ilusión. El Cielo es completamente real. En él las diferencias no tienen cabida, y lo que es lo mismo no puede estar en conflicto. No se te pide que luches contra tu deseo de asesinar. Pero si se te pide que te des cuenta de que las formas que dicho deseo adopta encubren la intención del mismo. Y es eso lo que te asusta, no la forma que adopta. Lo que no es amor es asesinato.
¿Puedo seguir transigiendo en mi mente después de escuchar Sus palabras? ¿Quiero seguir usando formas "amorosas" que encubren mi deseo de no amarte? ¿Quiero hacer pactos en el conflicto para que no me aplaste? ¿Quiero realmente salir por fin completamente de este mundo de separación?
Mas ¿qué puede ser igual a la verdad y sin embargo diferente? El asesinato y el amor son incompatibles. Si ambos fuesen ciertos, tendrían entonces que ser lo mismo e indistinguibles el uno del otro. Y así deben serlo para aquellos que ven al Hijo de Dios como un cuerpo. Pues no es el cuerpo lo que es como el Creador del Hijo. y lo que carece de vida no puede ser el Hijo de la Vida. ¿Puede acaso el cuerpo extenderse hasta abarcar todo el universo? (Cap23.IV.2.1.)
Dios no comparte Su función con un cuerpo. (Cap 23 IV.3.1.)
Esto es lo único que tienes que hacer: reconocer que cualquier forma de asesinato no es tu voluntad. Tu propósito ahora es pasar por alto el campo de batalla. (Cap23.IV.4.6.)
Elévate, y desde un lugar más alto, contémplalo. Desde ahí tu perspectiva será muy diferente. Aquí, en medio de él, ciertamente parece real. Aquí has elegido ser parte de él. Aquí tu elección es asesinar. Mas desde lo alto eliges los milagros en vez del asesinato. y la perspectiva que procede de esta elección te muestra que la batalla no es real y que es fácil escaparse de ella. Los cuerpos pueden batallar, pero el choque entre formas no significa nada. Y éste cesa cuando te das cuenta de que nunca tuvo comienzo. ¿Cómo ibas a poder percibir una batalla como inexistente si participas en ella? (Cap 23 IV.5.1)
No contemples a nadie desde dentro del campo de batalla, pues lo estarías viendo desde un lugar que no existe. No tienes un punto de referencia desde el que observar y desde el que lo que ves pueda tener significado. Pues sólo los cuerpos pueden atacar y asesinar, y si éste es tu propósito, eso quiere decir que eres un cuerpo. Sólo los propósitos unifican, y aquellos que comparten un mismo propósito son de un mismo pensar. El cuerpo de por sino tiene propósito alguno, y no puede sino ser algo solitario. Desde abajo, no puede ser transcendido. (Cap 23 IV.7.1.)
Piensa en lo que se les concede a los que comparten el propósito de su Padre sabiendo que es también el suyo: no tienen necesidad de nada; cualquier clase de pesar es inconcebible; de lo único que son conscientes es de la luz que aman y sólo el amor brilla sobre ellos para siempre. El amor es su pasado, su presente y su futuro: siempre el mismo, eternamente pleno y completamente compartido. Saben que es imposible que su felicidad pueda jamás sufrir cambio alguno. Tal vez pienses que en el campo de batalla todavía hay algo que puedes ganar. Sin embargo, ¿podría ser eso algo que te ofreciese una calma perfecta y una sensación de amor tan profunda y serena que ninguna sombra de duda pudiera jamás hacerte perder la certeza? ¿Y podría ser algo que durase eternamente? (Cap 23 IV.8.1.)
A esta situación sin esperanzas Dios envía a Sus maestros, quienes traen consigo la luz de la esperanza directamente desde Él. Hay una manera de escapar que se puede aprender y enseñar, pero requiere paciencia y una gran dosis de buena voluntad. Una vez que esto se ha alcanzado, la obvia simplicidad de la lección resalta como una luz blanca y brillante contrapuesta a un horizonte negro, pues eso es lo que es. (M.17.8.1)
Este curso es fácil precisamente porque no transige en absoluto. (Cap 23 III. 4.1)
Una vez visto y reconocido esto, no tengo opción. Ya me ha descubierto. Él ha señalado la viga de mi ojo como causa de la espina del ojo que veo en ti. Ahora es el momento. No más transigencias. Quiero ser completamente feliz. Quiero verte tal como Dios te pone enfrente de mí. Quiero ser elevado y sustentado al lugar que Él quiere que yo esté. Somos una sola mente. No somos un cuerpo! Somos libreeeeeeeeessssssssss!!!!!!!!! Gracias!
NO CAMBIES LAS CIRCUNSTANCIAS.
CAMBIA A LA MENTE QUE LAS CAUSA.
En todo momento trato de cambiar la situación en la que me encuentro. Siempre estoy deseando algo que no se encuentra en ella con el objetivo de necesitar un instante más para obtenerlo y así generar más tiempo. Esta es la manera en la que el ego se perpetúa y cobra poder.
Trato de cambiar las circunstancias que son producto de mi mente habiendo decidido experimentar las circunstancias tal como las estoy experimentando, en lugar de ir directo a la mente que las está causando y decidir de nuevo.
Jesús lo expresa de esta manera:
Liberar al mundo de toda clase de dolor no es otra cosa que cambiar de mentalidad con respecto a ti mismo.
(lecc. 132 10.2.)
Así que mejor... no toques nada!!!
Recuerda que este mundo no es nada en sí mismo. Recuerda que la mente tiene que darle significado y que lo que contemplas en él, son tus pensamientos en movimiento para que puedas mirarlos y creer que son reales.
La enseñanza más dura e intensa que se puede practicar en este mundo es: Yo soy responsable absolutamente de todo.
Jesús la expresa así en Un Curso de Milagros:
El secreto de la salvación no es sino éste: que eres tú el que se está haciendo todo esto a sí mismo. No importa cuál sea la forma del ataque, eso sigue siendo verdad. No importa quien desempeñe el papel de enemigo y quien el del agresor, eso sigue siendo verdad. No importa cuál parezca ser la causa de cualquier dolor o sufrimiento que sientas, eso sigue siendo verdad.
Este programa de estudios, al que me he entregado, sólo pretende mostrarme que yo soy la causa de todo, absolutamente de todo cuanto experimento en cada instante, sin ninguna excepción.
Sencillo ¿verdad? razonable ¿verdad?
No estoy en este mundo por ninguna otra razón que la de aprender a aceptar la responsabilidad entera de este mundo.
¿Qué significa esto? ¿Cómo lograrlo? son preguntas que ya he desistido responder. Simplemente me dedico a someterme completamente al propósito que Jesús comparte conmigo en el entrenamiento mental de Un Curso de Milagros.
He sido testigo en mi propia mente de que yo soy la causa del sufrimento y la muerte de este mundo al pensar que estoy separado del mundo que veo y de mi Creador, pero cada vez más se me muestran los resultados increíbles de mi dedicación a enfocarme hacia la Realidad de mi Ser. No hay nada en este mundo que se le pueda comparar. Aun así, el reto está en seguir estando alerta y en ser completamente intransigente en mi mente acerca de qué es lo que quiero experimentar en este mundo inventado por mí mismo para confundirme y distraerme a cada instante.
Esta enseñanza, es también la más brillante y amorosa. Es la única a través de la cual puedo alcanzar la totalidad de tu Ser, tal como fuiste creado.
No quiero perder ni un instante creyendo que alguien está causando algo en mí, que Aquel que me creó no quiere que yo experimente. Se trata de confiar absolutamente en Dios, en aquel que crees que es la causa de tu conflicto y en ti.

